Aumento de las Mamas (MAMOPLASTIA DE AUMENTO)

La mama como signo de feminidad y rasgo sexual indiscutible en la mujer siempre ha sido motivo de preocupación y admiración no sólo por parte del sexo femenino, sino también por el masculino, durante la historia de la humanidad.

Su belleza y armonía van acompañadas de sentimientos de auto-confianza y seguridad en las relaciones interpersonales, la vida sexual, los aspectos psicológicos y la maternidad. Es un órgano muy valorado por la mujer y se preocupa tanto por su aspecto externo, forma, tamaño, altura, características de la areola y el pezón, como por su capacidad para la lactancia y por el control médico periódico para asegurar su salud.

La mamoplastia es la cirugía que tiene como objeto aumentar el tamaño de las mamas.

Candidato

Aquellas mujeres a partir de 18 años que desean aumentar el tamaño de sus mamas, bien porque consideren que su silueta actual es demasiado pequeña, que existe una desproporción entre ambas mamas o porque a raíz de una pérdida de peso considerable o un embarazo, sus senos han quedado vacíos y descolgados.

Preoperatorio

En la primera visita, el cirujano lleva a cabo un examen físico para evaluar el estado clínico de la paciente y de sus glándulas. A través de una historia clínica completa conocerá los antedecentes personales y familiares, tanto de enfermedades (hipertensión, diabetes, patologías pulmonares, parientes cercanos que hayan sufrido cáncer, etc.), como los de la propia mama (tamaño, forma, firmeza) y los que modifican el estado de la glándula (embarazo, lactancia y las alteraciones que produce el ciclo menstrual.

A partir de estos datos y de las motivaciones del paciente, se recomienda el tipo de intervención a realizar, el volumen de las mamas, la forma de la prótesis y el contenido de la misma (suero fisiológico, gel de silicona o hidrogel).

Técnica Quirúrgica

La cirugía se realiza en un quirófano, generalmente con anestesia general.

Una intervención de mamoplastia suele durar entre 1 y 2 horas.

Se efectúa la incisión quirúrgica en la zona determinada por el cirujano: perareolar (mitad inferior del borde aerolar), inframamaria (pliegue bajo el pecho), axilar, o umbilical, en función de las características de cada paciente. Las incisiones perareolar e inframamaria son las más comunes.

En función de la localización determinada para la prótesis (subglandular o submuscular) el procedimiento varia.

Para la colocación de la prótesis subglandular, tras la incisión, se separa la glándula mamaria hasta crear un “bolsillo” en el cual se introduce la prótesis.

Para la colocación de la prótesis submuscular, tras la incisión, se disecciona el músculo pectoral por el reborde inferior, en sentido lateral hasta la línea axilar anterior o media y en sentido inferior hasta superar en aproximadamente uno o dos centímetros la proyección del surco submamario. A continuación se introduce la prótesis en la cavidad creada.

Postoperatorio

Las primeras 24h, el paciente permanecerá ingresado en la clínica con el vendaje pertinente, recibiendo tratamiento con analgésico.

A partir del segundo día, el paciente podrá ser dado de alta bajo medicación y siguiendo las instrucciones del cirujano.

Es normal la aparición de edemas, sensación de dolor en baja intensidad, ocasionales pinchazos y hormigueos y ardor en los pezones, que pueden ser disminuidos con la utilización de algún analgésico suave.

Entre el cuarto o sexto día, se realiza el control en la consulta donde se retirará el vendaje y se iniciará la terapia con ultrasonido, de la que se programan cinco sesiones de diez minutos, al menos dos veces por semana. Se recomendará el uso de un sujetador especial, tipo sport, que deberá utilizarse continuamente día y noche durante cuatro semanas, periodo en el que también se llevará una faja sobre las mamas.

La incorporación a la vida laboral es bastante rápida, siempre siguiendo las indicaciones del especialista.

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